sábado, 30 de diciembre de 2017

Rascafría, La Isla, Puente de la Angostura


Rascafría, Área Recreativa La Isla, Arroyo de la Angostura, Embalse de la Presa del Pradillo, Colada del Camino de las Vueltas, PR-M25, Puente de la Angostura, Senda RV-1




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Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 1 horas 40 minutos
Recorrido: 6,75 km
Dificultad: Baja 
Desnivel: Subida: 150 metros / Bajada: 150 metros / Acumulado: 300 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 29-12-2017



Descripción:


Como última salida del año, habíamos diseñado una ruta por la Peña de la Cabra, situada en la “sierra pobre” de Madrid. A la que asistimos la mitad del GsTa, ya que el resto no puede por diversos contratiempos. Así pues, mal informados por la “Ahmet” mantenemos el proyecto, y tragamos con los 130 kilómetros que nos separan de Torrelodones, aunque a medida que nos acercábamos, presentíamos que no era el día adecuado.

Pero subimos hasta el Puerto de la Puebla para corroborar, que la fina lluvia y principalmente la niebla; no hacia viable el recorrido, cuya belleza estriba en las interminables vistas que se disfrutan.

Damos la vuelta, pensando donde poder dar las postreras zancadas del 2017. Y nos decidimos por el Alto Valle del Lozoya; con la idea de llegar hasta los tejos milenarios, desde el Área Recreativa de La isla. Ya en ella, el tiempo no ha cambiado ¡sigue lloviznando! Pero no, nos amedrentamos y tomamos rumbo al lugar elegido.

Seguimos aguas arriba el Arroyo de la Angostura (pues se hace río más abajo, luego de sumar las aguas del Arroyo del Aguilón y el de La Umbría). Por su margen derecha, y en cinco minutos, llegamos al Embalse de la Presa del Pradillo (0,4km).
Construido para dotar de agua, a la fábrica de luz; situada un kilómetro más abajo, a través del canal que discurre por su margen derecho.

Unos metros más adelante, esta el desvío al Mirador de los Robledos –que nosotros no vemos, por ir junto al agua; y en breve, tenemos una bifurcación (1,10km), donde el rastro principal se desvía a la derecha, y nosotros insistimos en seguir pegaditos a la ribera o lo más aproximado que podemos, pasando junto a un medidor de caudal.

Finalmente confluimos con la pista, que es la Colada del Camino de las Vueltas (1,87km), y coincidente en este tramo, con la senda PR-M25 (une el PR-M27, en la base del Circo de las Cerradillas, con el GR-10.1, junto al Arroyo del Aguilón).
Por ella, alcanzamos el Puente de la Angostura (3km). Donde a pesar, de la bendita agua que nos cae del cielo; no queremos dejar pasar el momento de inmortalizar, nuestro paso por este antiguo viaducto.

El Puente de la Angostura, esta acoplado en una estrechez berroqueña por la que fluye el agua del Río que le da nombre. Ordenado hacer por Felipe V, para conseguir llegar en coche de La Granja a El Paular, se consiguió gracias a un arco de seis metros de luz, de mampostería sin labrar. Ahora duerme en un camino olvidado por reyes, pero muy utilizado por los amantes de la naturaleza, que gustan de perderse en este valle, donde no dejan de encontrar tesoros, como los tejos milenarios.

Y en vista de que la meteorología no cambia, sopesamos continuar con la segunda ruta proyectada; y por unanimidad decidimos regresar, dando un giro de 180º, tomando la senda “RV-1” (que enlaza el Puerto de Cotos, con El Paular y el pueblo de Rascafría).

Éste camino gana en belleza al de subida y cruza más arroyos, siendo el más importante el Arroyo de Valhondillo (2,18h - 6,19km - 1.653m). Que acumula todos los que bajan de la Loma de Pandasco.
Al cabo de un rato y como el camino es excesivamente cómodo, buscamos la corriente y un poco de “aventura”; a la que renunciamos un par de veces, por estar muy inclinado y con muchos troncos a nuestro paso. Además de tener que vadear otro arroyo; el cual preferimos hacerlo por la senda oficial, que tiene pasarela.

Con este vaivén, pasamos por una zona con varios esqueletos de choza –posible lugar de acampada-, dejamos el medidor de caudal y estamos otra vez en el embalse (6,90km). Y poco después nos encontramos la última bifurcación (6,37km).

De frente prosigue el RV-1, y nosotros giramos a la izquierda, cruzamos el Arroyo de la Angostura, por el bonito puente junto al restaurante La Isla, y finalizamos ¡precisamente! Cuando casi esta saliendo el sol.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Hoyo de Manzanares, Casa Peñaliendre, Camino de Torrelodones a Moralzarzal


Hoyo de Manzanares, PRCAM, Senda de los Corrales, Arroyo del Cuchillar, Camino a la Casa del Monte, Arroyo de Peñaliendre, Casa de Peñaliendre, Arroyo de Peña Herrera, Camino de Torrelodones a Moralzarzal, Arroyo de Peregrinos, Camino de Galapagar.




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Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 2 horas 50 minutos
Recorrido: 12,3 km
Dificultad: Medio / Baja
Desnivel: Subida: 341 metros / Bajada: 341 metros / Acumulado: 682 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 22-12-2017 y 08-06-2014



Descripción:


Para hacer la ruta de hoy por el PRCAM, arranco a las afueras de La Berzosa, en la calle/carretera que lleva al pueblo de Hoyo de Manzanares, una zona bien acondicionada con aparcamiento para un buen número de vehículos. 

El Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares es el espacio protegido más antiguo de la C.A.M. Comenzó en 1930, declarando la Pedriza del Manzanares "Sitio Natural de Interés Nacional", por su especial atractivo. Luego en 1.978, con el aumento del turismo de montaña afectando a sitios de alto valor ecológico, se reclasifico como Parque Natural, ampliando su espacio.

Con el Río Manzanares como nexo de unión, se incorporó el encinar del Monte de El Pardo, y los parajes circundantes, frenando la transformación, que el aumento de la población, causaba; y manteniendo usos tradicionales con niveles de conservación notables. En 1985, una ley dio amparo legal a una superficie de 37.500 Ha, y con ampliaciones posteriores se alcanzó sobre las 53.000 Ha.  

Hasta que en 2013 con la declaración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, al restarle parte, la superficie queda en 42.583 Ha.
La armonía conseguida, entre el desarrollo de las poblaciones locales y la conservación del medio natural, propició que en 1992 el PRCAM, entrara a formar parte de la Red Internacional de Reservas de la Biosfera.

Tomo rumbo al Oeste, por el Camino de Galapagar, giro a derecha en el primer desvío, rodeando la parcela vallada y atravieso la zona de humedal, tristemente seca; que es el origen del Arroyo de las Lanchas de Castilla. 
Enlazo con la pista principal y la sigo a la siniestra, encaminándome hacia la LAT. Poco antes de llegar a ella, giro a izquierda (1,20km) por la Senda de los Corrales; una bonita senda que zigzaguea entre el monte bajo, pasando por los sectores de los Corrales de Julia y el Corral del Panadero; lugar muy solitario que invita a soñar en tiempos prehistóricos.

Luego de rebasar la LAT, vadeo el Arroyo del Cuchillar y desemboco en una pista. La sigo unos metros a izquierda, cruzo una  canalización de agua y entronco con el Camino a la Casa del Monte (2,35km).

Continúo por él a la derecha, cruzo la senda de la antigua canalización del Canal –la izquierda lleva a la Cascada del covacho-, y encaro esta parte del camino, desde mucho tiempo abandonado, que apenas es ya, una senda. 

Este tramo más conocido como, senda del Arroyo de Peñaliendre, por ir paralelo a él; es una zona umbría, y a medida que voy ganando altura, dejo un primer grupo de chopos y en el segundo -más extenso-, antes del árbol más grande, hay dos fuentecillas; una a cada lado de la senda, manando agua la situada más abajo.

De aquí al giro, casi de 180 grados que hace el camino; esta la parte más incomoda, con zanjas de casi un metro de profundidad, producidas por el arrastre del agua. Superada la curva, remonto hasta la Casa Peñaliendre y su Mirador (5,30xxh – km – 1.203m), consiguiendo la máxima altura. 
Como el mejor lugar de la ruta que es, me otorgo un pequeño descanso y como algo, recostado en el muro del balcón.  

Reanudo la marcha por el Camino de Peñaliendre, que me llevara hasta el de Torrelodones. En dos zancadas, sobrepaso la cabecera del Arroyo de Peña Herrera, justo cuando parte a la derecha, un ramal que une esta senda, con la que recorre la cuerda de la Sierra de Hoyo; en su trayectoria de Norte a Sureste.

Esta vía esta algo mejor y más amplia. Una vez en dirección Suroeste y cuando estoy dejando a la derecha Peña Herrera, avisto al frente, dos cerros; al pié del situado a la izquierda, esta la Cascada del Covacho, y el de la derecha es, el Cerro de la Lechuza.

Sin perderlos de vista llego a un cruce (7,58km); la izquierda lleva a la Cascada del Covacho y la derecha tiene dos posibilidades, desde la bifurcación que hay a pocos metros; subir a Peña Herrera o seguir de frente hasta finalizar en la vereda que circunda toda la sierra Noroeste. 

Prosigo de frente dejando a izquierda un desvío apenas perceptible (7,86km) –por donde va la antigua canalización de agua-, y finalizo en el Camino de Torrelodones a Moralzarzal (8,16km) y, nuevo trazado de la conducción de agua.

Sigo la estupenda pista hacia el Sur, contemplando el intrincado cruce de líneas eléctricas, e ignorando el buen camino a la izquierda(8,55km) –que también lleva a la cascada-, así como una vereita, que se descuelga entre las dos pistas. 

Dejo a derecha la ruina de la Casa del Ahorcado y doy con una bifurcación (10km), donde se inicia el Camino a la Casa del Monte. 
Ando unos metros hasta el Arroyo de Pregrinos, para ver la bonita charca que suele haber, pero fue en vano, pues estaba seco que la mojama.

Regreso al camino y sigo con la misma dirección, dejando a derecha unas enigmáticas columnas a base de piedras, comienzo de algo grande, que se quedo en proyecto.

Traspaso una cadena que impide el paso de vehículos y me desvío hacia el Este, por el Camino de Galapagar, en busca del Arroyo de Peregrinos (10,7km – 907m), mínima altura de la ruta.
Lo vadeo sin problema –acordándome de las dificultades tenidas, años atrás- y; emprendo la subida. 

La senda discurre entre pequeñas encinas, hasta encontrar las casas por la derecha, y sin dejar su compañía, retorno al primer desvío y finalizo el recorrido.

martes, 19 de diciembre de 2017

Navacerrada, Arroyo Peña Jardinera, La Maliciosa, PR-M26


Navacerrada, Fuente de la Beceilla, Collado de Majaespino, Embalse de la Maliciosa, Arroyo Peña Jardinera, Collado de la Maliciosa, La Maliciosa, PR-M16, Collado del Piornal, PR-M26, Regajo del Pez, Fuente de la Campanilla, Río Navacerrada, La Barranca, Camino de los Almorchones



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Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 5 horas 15 minutos
Recorrido: 13,3km
Dificultad: Alta
Desnivel: Subida: 975 metros / Bajada: 975 metros / Acumulado: 1.950 metros
Recomendada: Todo el año, pero teniendo muy en cuenta el estado del tiempo.
Realizada: 18-12-2017




Descripción:

El recorrido de hoy que nos llevara a La Maliciosa, comienza en Navacerrada, junto al pequeño Embalse de los Almorchones, donde también finaliza. Aunque la parte más dura, por decisión nuestra al planificarlo, esta dentro del término de Becerril de la Sierra.
Posiblemente no me equivoque si digo; que es la subida más larga y continuada a esa montaña, pues la aseveración me la reservo, porque todavía me falta la ascensión por el Arroyo de la Gargantilla.

Afrontamos la primera “cómoda parte“, arrancando a las 09:15, y acompañando al Río Navacerrada aguas arriba hasta cruzarlo. Por la excelente pista forestal, pasamos sobre el Arroyo de Peña Jardinera y junto a la Fuente de la Beceilla. Traspasamos una alambrada por el paso para caminantes y alcanzamos el Collado de Majaespino (2km – 1.390m), con una bifurcación: a derecha, la pista baja a la ctra M-607, pasando junto a la Urbanización Vista Real. Nosotros continuamos por la pista que sigue de frente y finaliza en el Embalse de la Maliciosa (2,33km).

A partir de aquí continuaremos por la senda, más o menos cercana al arroyo, que siempre llevaremos a nuestra izquierda. Sobrepasado el desvío a la Cuerda de los Almorchones (3,24km). 

Emprendemos la segunda parte; más inclinada y abrupta, que nos aúpa hasta el Collado de la Maliciosa; cruce con la senda que viene del Arroyo de la Gargantilla (xxh - 4,47km – 1.890m). Aunque la dificultad de este tramo no es importante, hoy si había que estar atentos, al tener varias porciones heladas.

En la zona de encuentro de las sendas, decidimos tomarnos un respiro y echar un vistazo, a la Sierra de Los Asientos, desde una roca, que hace de excelente mirador.

Y llego el momento de conquistar la cima, para ello; tendremos que superar la última parte, de apenas un kilómetro ¡pero con pendientes de entre el 45 y el 52%! Dando de lado al hielo y eligiendo el mejor lugar a cada paso que damos, conseguimos cada cual a su ritmo, tocar el vértice geodésico de La Maliciosa (5,51km – 2.227m). 

Buscamos refugio del frío viento y nos acomodamos para el festín que nos espera, en el que todos aportamos nuestro granito; bueno, algunos aportamos líquidos, y aquí lo dejo para no dar más envidia.

Regocijados tras el manduqueo, bajamos por el sendero PR-M16 hacia el Collado del Piornal; al que le damos de lado, encaminándonos a la izquierda para enlazar con el sendero PR-M26 (6,24km), o del Regajo del Pez, por descender cerca de éste arroyo.

Esta senda pedregosa, que normalmente ya es resbaladiza, lógicamente hoy estaba más peligrosa, pero con la atención debida, conseguimos bajarla, sin que ninguno sentáramos el culo, cosa muy significativa, con el hielo que había. 

Habiendo disfrutado de los continuos saltos de agua, que la pendiente obliga a dar, al arroyo, y dando gracias al no tener ningún percance, llegamos a la bonita Fuente de la Campanilla (8km), 

Prosiguiendo con la marcha, cruzamos la pista forestal de La Barranca, y cruzamos justo en el inicio del Río Navacerrada –donde se une el Arroyo de Peña Cabrita, con el Regajo del Pez.

Tras un pequeño tramo junto a la corriente, damos otra vez con la pista y por ella, pasamos junto a los dos pequeños Embalses de la Barranca (10,3km).

Luego atravesamos los aparcamientos y entramos en el Camino de los Almorchones, que nos dejará en el origen de la ruta. Donde con una postrera mirada, decimos adiós a la montaña que ha motivado la dura ruta que hemos realizado.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Navacerrada, Senda Whistler, Pino de la Cadena


Navacerrada, Restaurante La Venta, Río Navalmedio, Senda Whistler, Estación del Puerto de Navacerrada, Camino de la Vaqueriza, Camino del Calvario, Pino de la Cadena, El Ventorrillo, Senda Trialera del Escorpión, Embalse de Navalmedio, GR-10.



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Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 4 horas 20 minutos
Recorrido: 16,6 km
Dificultad: Medio / Alta
Desnivel: Subida: 684 metros / Bajada: 684 metros / Acumulado: 1.398 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 16-12-2017



Descripción:

Aunque la mayoría de la ruta discurre dentro del T.M. de Cercedilla, iniciamos el trayecto en tierras de Navacerrada, en la ctra M-601, km:12,6, y la calzada al Embalse de Navalmedio, junto al Rte La Venta (1.308m), paso del Camino de Santiago y GR-10.

Seguimos hacia el Oeste, sólo unos metros, pues nos desviamos a la derecha; por la pista forestal que pasa entre la Majada Serrana y Prado del Pino, entrando en el municipio de Cercedilla, justo en el cruce con la senda Trialera del Escorpión “ruta ciclista” (2,26km). 

Poco después llegamos al Río de Navalmedio, donde nos damos cuenta, que no estamos en el camino elegido; pues nada, a rectificar. La dirección correcta nos obliga a subir monte a través unos 200 metros, para enlazar con el trazado marcado, cosa que conseguimos sin mayor complicación. 

Alcanzada la vereda intermedia, que doy por echo, que es la Senda Whistler; ya que no he conseguido encontrar un mapa que le de nombre, la seguimos, una bonita y cómoda vía, que  vadea el Regajo de los Baldios y vuelve a tocar el río (4,16km), en la zona del antiguo campamento juvenil.

Entre los años 1960 y 70, estuvieron abiertos los campamentos juveniles; Hernan Cortes y Alonso de Ercilla. En la Pradera de Vaqueriza, siendo de los más importantes de la OJE (Organización Juvenil Española).

Proseguimos con nuestra senda y entroncamos por primera vez, con el Camino de la Vaqueriza (4,5km). Tras unos metros éste gira bruscamente a derecha y nosotros, a sabiendas, continuamos de frente por la Senda Whistler (este tramo si esta contrastado), primer, junto al Arroyo de Matasalgado y luego con el Regajo del Puerto; con éste mantenemos un juego, pues lo cruzamos repetidas veces, antes de retirarnos de él, para enfocar nuestros pasos a la Estación del Puerto de Navacerrada (2h - 7,85km – 1.769m), máxima altura del circuito.

Mi idea, era comer algo y tomarnos un caldito ¡pues no! El bar ha cerrado y como no he traído el café acostumbrado, tragamos el bocata con agua fresca y rematamos con peladillas de chocolate. Estando en estos menesteres, llego el tren y los viajeros que se apearon, se llevaron el mismo chasco que nosotros, al encontrar cerrada la tasca, que a tenor del jefe de estación, esta temporada no abrirá.

Reanudamos la marcha, notando un gran cambio de temperatura –se nota que hemos estado refugiados- así que nos pertrechamos con guantes y gorro, emprendiendo el descenso.
Rodeamos la Ermita de Ntra Sra de las Nieves y enlazamos con el Camino de la Vaqueriza o del Calvario. Esta vez si que lo andamos un gran trecho, hasta la primera bifurcación (10km), donde el camino continua a la izquierda. 
Nosotros preferimos seguir recto hasta encontrarlo de nuevo (en la curva cerrada, en que lo dejamos en la subida), ahora si que lo perseguimos; para ver el Pino de la Cadena (11km). Cuya situación es: 40º45´44.24 N y 4º01´05.03 O.

La historia va del cariño que un hijo tuvo a su padre y el echo ocurrió en el verano de 1924. Un periodista y socio del Club Alpino Español, pasaba unos días de verano disfrutando de la montaña, hospedado en la vivienda que la sociedad tenía en El Ventorrillo. Demolido tras la guerra civil, un críptico monolito, recuerda aquella gloriosa época.
La persona en cuestión, acostumbraba a pasear y descansar, a la sombra de un frondoso pino junto al camino. Y fue que estando allí le notificaron la muerte de su padre y conturbado por la noticia, se le ocurrió la idea de rodear la base del árbol con una cadena, con la inscripción: "A su querida memoria, 1840-1924". Teniendo que comprar el árbol, al maderero que ya lo había marcado para cortar; para poder realizar su homenaje.
Al Pino de la Cadena, se le calculan doscientos años, siendo una institución en la Sierra del Guadarrama, tal es así, que  se ha catalogado con el nº142, como árbol singular de la Comunidad de Madrid.

Prosiguiendo por el camino y en la misma dirección, llegamos al Centro de Conservación de Carreteras, El Ventorrillo; en la ctra M-601, viendo enfrente el monolito antes indicado.

Atravesamos las instalaciones y en la bifurcación, continuamos de frente por la senda Trialera del Escorpión, que rodea la Casa de las Mariposas y deja a derecha el vértice geodésico de El Pinarcillo. Bajando por la senda, tenemos que apartarnos, para dejar paso a dos ciclistas que se nos echaban  encima.

Cruzamos la pista forestal (por la que pasamos en la ida) y finalmente aterrizamos, en la cercanía del Embalse de Navalmedio (13,7km).

Andamos por la calzada, hasta el primer desvío; por el que transcurre el GR-10, en su camino hacia Cercedilla. Lo seguimos huyendo del asfalto; hasta poder girar a izquierda (14,5km – 1.244m), punto más bajo del trayecto.


Nos adentramos en un robledal y zigzagueando, vamos avanzando en dirección al punto de partida, dando de lado a la carretera, que irremediablemente tenemos que pisar unos metros, antes de rematar la ruta. 

Robledo de Chavela, Inta-Nasa, GR-10, Navas del Rey


Complejo de Comunicaciones, GR-10, Dehesa de Fuenteanguila, Arroyo del Cercón, Arroyo de Valdezate, Cordel del Puente de San Juan, Dehesa de Navalmoral, Camino de Chapinería a Robledo, Camino del Tejar, Camino Bajo de Colmenar del Arroyo, Navas del Rey.



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Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 3 horas 40 minutos
Recorrido: 16,4 km
Dificultad: Baja / Medio
Desnivel: Subida: 295 metros / Bajada: 295 metros / Acumulado: 590 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 12-12-2017



Descripción:

Concluyendo con las rutas que me ha obligado el recorrido del gran sendero del GR-10, a su paso por la Comunidad de Madrid, voy ha realizar el penúltimo que me llevara desde la estación MDSCC, en Robledo hasta Navas del Rey.

Las siglas MDSCC –in inglés, Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo de Madrid- instalaciones que desde el 1964 gestiona el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial  (INTA) y la agencia espacial NASA. Actualmente el organismo español se denomina Isdefe (Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España).

Su primera antena fue de 26 metros de diámetro, posteriormente las necesidades de la Agencia Espacial de los Estados Unidos de Norteamérica, propietaria de las instalaciones, ha ido creciendo hasta la actualidad, con seis antenas, entre las que destaca la gigantesca de 70 metros.
El complejo forma parte de la red mundial, que cuenta con otros dos similares en Australia y California. La situación geográfica de los mismos, separados aproximadamente 120 grados en longitud, asegura la comunicación de los vehículos espaciales con la tierra, independientemente del movimiento diario de rotación de la Tierra.

La red es conocida internacionalmente como DSN o Red del Espacio Profundo, dirigida por la estación de Pasadena, en California. Configurando el sistema de transmisión para aplicaciones científicas mayor y más sensible del mundo.
Para más información
Un segundo campo de actividad en este complejo es la investigación en Radioastronomía, ya que cada antena, y algunos equipos electrónicos asociados, forman radiotelescopios de alta sensibilidad, capaces de captar y registrar la distribución de la energía radiada por los cuerpos celestes.

Inicio a las 08:40  en el km:7 de la ctra M-531, estoy en la cota de los 786 metros, casi a los pies del Cerro de la Almenara, y me adentro en la Dehesa de Fuenteanguila (Nº 43 del C.U.P. -Catálogo de Utilidad Pública-), siguiendo la Senda de Zarzalejo al Embalse de San Juan, que pasa entre el Centro de Visitantes y las instalaciones de seguimiento espacial.

Marcho hacia el Sur por la pequeña vaguada, donde comienza el Arroyo de Valdezate. Paso junto a un pilón –abrevadero para el ganado- confirmando que transito por una dehesa, donde no tardo en ver la vacada pastando. 

El camino es amplio y con buen firme; reforzando con cemento en el cruce del Arroyo del Cercón (1,82km). Yo utilizo el pequeño puentecito, que atestigua mejores tiempos en que sí; era necesario. Exceptuando algún buen ejemplar de Encina, el campo esta marchito como la retama que lo puebla.
Paso junto a unas conejeras artificiales, con palés cubiertos de ramaje, y poco después salgo de la dehesa, viendo en la verja las marcas blanco y rojo; del gran sendero

En una curva del reguero las indicaciones del GR, mandan atravesar el arroyo, muy cerca de la carretera de Robledo a Navas. Pero veo algo unos metros más abajo y me acerco, resultando estar al otro lado del cauce; vadeo sin problema el lecho, se trata de un pozo con algo de agua y un diminuto estanque; en resumen, una captación de aguas para las reses.

Recupero la ruta en el punto que se une, al Cordel del Puente de San Juan (2,9km – 707m). Sigo esta antigua vía pecuaria, hacia la Dehesa de Navalmoral. En principio con dirección Norte, pero pronto comienza a girar al Este, a medida que voy ascendiendo por el Monte Fuenteanguila; donde logro una estupenda vista del complejo espacial; poco antes de arribar a la máxima altura de la ruta (4,32km – 820m).

Dejo Robledo, y me adentro en Colmenar del Arroyo por la Dehesa de Navalmoral, dejando el “cordel” en la primera bifurcación y continuando a la diestra por el Camino de Chapineria a Robledo, marcado con hitos de las Sendas Verdes de la Comunidad de Madrid. Tanto el tramo anterior del cordel como éste, son bonitos caminos, que merecen andarse.

Me escapo de esta dehesa por un torno cochambroso, y a media bajada, atravieso el Camino del Tejar (6,3km); un ancho vial, en sentido transversal. Aquí vuelvo a encontrar la Senda de Zarzalejo al Embalse de San Juan –en su tramo, de la Dehesa de Navalmoral a Navas del Rey.

El camino sigue descendiendo y poco antes de llegar al trasvase de Valmayor, entro durante un corto tramo en los límites de Chapinería, piso el Camino Bajo de Colmenar del Arroyo (7,50km), donde comparten canalización, las aguas de los Embalses de San Juan y Picadas; y sigo el camino hacia el Oeste, para salir de las tierras de este municipio, al traspasar una alambrada.

Hoyando suelo de Navas del Rey diviso el casco urbano, al que me dirijo, por la vereda atravesando otra dehesa, donde el ganado que está pastando ¡se extraña al verme! como si conociera a las personas, que transitan por la zona.

Pasando entre el cementerio y el tanatorio, me dirijo al paso subterráneo bajo la ctra M-501 "carretera de los pantanos" y llego al polígono industrial. Lo ando al norte, con la vista puesta en un mediano torreón, situado en un altozano. Rodeo la zona deportiva y dejando la extraña edificación a derecha, cruzo la calle Carretera de Robledo y accedo al Monte del Monje.

Lo bordeo por un cuidado paseo con bancos y papeleras -que tengo que delatar-, muy deteriorados los unos y sin recoger la basura en las otras, desde tiempos inmemorables; según denotan las bolsas que están desechas.

Alcanzado el entorno de Las Carboneras, vuelvo a tener otra magnifica vista del emplazamiento del centro de seguimiento espacial, y sobresaliendo detrás, el Cerro de la Almenara.
Sin duda de la dirección a seguir, desciendo a la ctra M-501, andando unos metros por el antiguo trazado, la cruzo y prosigo por la vieja calzada, hasta el puente sobre el Arroyo de Valdezate (12,4km).
Aprovecho la ocasión al estar seco, y por su lecho paso bajo la carretera y retorno al punto, en que enlacé con el Cordel del Puente de San Juan; límite entre Navas y Robledo. 

Ya en terreno conocido, desando mis pasos hacia el punto de partida. No obstante, al ver la alambrada del recinto astral, compruebo la hora, viendo que tengo margen para rodear la instalación.
Con lo que remonto el cerrete y sigo junto al perímetro, hasta localizar un sendero, que luego se hace camino. Precisamente será en este sector, donde veré los mejores ejemplares de pino silvestre, con troncos que superan los dos metros de diámetro.

Una vez en la carretera, me desplazo por su arcén izquierdo localizando un punto con especial interés fotográfico, muy cerca de la antena mayor, captando una imagen impresionante.

De regreso al aparcamiento, hay varios autocares y algún que otro vehículo, pues de lunes a viernes esta reservado a visitas concertadas. No así, los sábados y domingos; excepto que el grupo supere las quince personas.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Manzanares, Las Piramides, PR-M1, GR-10


Manzanares el Real, Cordel de Prado Herrero, El Jaralón, Peñas Sordas, Las Pirámides, La Cara, PR-M1, La Gran Cañada, GR-10, Cordel de La Pedriza, La Raja, Arroyo de Santillana.



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Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 5 horas 30 minutos
Recorrido: 13,4 km
Dificultad: Alta
Desnivel: Subida: 812 metros / Bajada: 812 metros / Acumulado: 1.624 metros
Recomendada: Todo el año (precaución en días muy calurosos y peligroso con nieve)
Realizada: 04-12-2016




Descripción:

Enterados de la existencia de unas pirámides en la parte oriental de La Pedriza Anterior, no hemos tardado en trazar una ruta para verlas, andar un corto trozo del intrincado sendero del PR-M1, y regresar por el nuevo trazado del GR-10, que comparte camino con el Cordel de La Pedriza.
El “campamento base” lo situamos en la bifurcación del Cordel de Prado Herrero, situada pasada la finca de El Berrueco o “El Canto Chonina” según el letrero situado en la puerta, donde dejamos los vehículos.

Partimos a las  09:16h en dirección Norte, siguiendo la vía pecuaria y el antiguo trazado del GR-10. Traspasamos un portillo y cruzamos el Arroyo de Santillana (0,82km); dejando de lado “el cordel” y continuando por un camino con buen firme; que pasa junto a una granja, con un letrero indicando que estamos en el Monte de Las Pedrizas, El Rincón y el Jaralón,   

El camino/pista lo va rodeando y llegamos a otro desvió (1,67km); de frente lleva a una cantera clausurada y prosigue el antiguo recorrido del gran sendero. Nosotros perseguimos la vía que parte a la izquierda y se adentra en el monte. Superada una vivienda a nuestra derecha (2,12km), dejamos el camino y nos vamos en el mismo sentido para ver la gran herida que la cantera de gneis ha dejado en la tierra. 

Un gneis es una roca formada en un proceso de metamorfismo regional de grado medio-alto, estando asociado a grandes superficies de la corteza terrestre, relacionado normalmente con la formación de montañas y zonas de subducción. Su uso es variado comprendiendo desde la decoración de interiores, encimeras, piedra de construcción y áridos decorativos.

Regresamos a la pista y avanzamos hasta una valla (3,19km). Torcemos a la diestra y progresamos sin senda, cercanos a la alambrada; persiguiendo un rastro de hitos y confirmando con el GPS, hasta encontrar el lugar apropiado para traspasarla.

Continuamos ascendiendo, salvando obstáculos, aunque ninguno de gran importancia. La zona esta despejada y se anda bien. De manera que sin darnos cuenta estamos en un pasillo natural, cruzando Peñas Sordas y viendo una enorme explanada de frente, donde suponemos que esta nuestra primera meta. Alcanzado este enorme llano (1:50h - 4,22km – 1.444m), estamos junto a una de las pequeñas pirámides
Un gran hito de piedras, formado a imagen y semejanza de las pirámides de Egipto. Es merecido agradecer, el trabajo realizado en levantar estos cuerpos geométricos; de aproximadamente  dos metros de lado, dando a este espacio un aire enigmático.

Cumplido el principal objetivo y tomadas las obligadas fotos, incluida la del grupo. Nos encaminamos en busca de Las Cuatro Damas y La Cara. Desde aquí si que recorremos una senda suficientemente visible, disponiendo de mejores vistas de La Pedriza Posterior y hasta de La Bola del Mundo. Después de mil metros andados, logramos estar al pie de las piedras características (2:35h - 5,19km – 1.566m). Pasan de las doce y hace un sol que reconforta, nos acomodamos y nos trajinamos los bocatas, ayudado de un vinito y finiquitando el festín, con café y chocolatinas.

Puestos en pie, damos una mirada, para ver que no olvidamos nada y nuevamente en marcha; en dos zancadas pisamos el PR-M1. Lo seguimos a izquierda, pasando entre Los Fantasmas (a la diestra) y El Acebo (a la siniestra), conquistando la máxima altura sobre los (5,52km – 1.600m), coincidiendo con la primera bifurcación (5,57km); que de frente sigue hacia El Yelmo. 
Nosotros continuamos ya en sentido Sur, como lo haremos en los dos siguientes desvíos; pues en ambos, la senda de la derecha conduce al Yelmo.

Después de la tercera ramificación (6,12km), el itinerario del PR-M1, es conocido igualmente como Senda Maeso. El tramo hasta la Gran Cañada es tortuoso y algo difícil, pero bien señalizado; gracias a los voluntarios que participaron con la Federación Madrileña de Montañismo.

Superado este trecho, aterrizamos en el Cordel de la Pedriza y GR-10 (4:35h – 7,6km - 1275m) –conocido por todos como, La Gran Cañada- una enorme “pradera” de kilómetro y pico; entre la Senda Carboneros y la Senda Maeso <PR-M1>

Tras reagrupado el grupo y habernos hidratado, perseguimos el nuevo trazado del GR-10, hacia el Este. A izquierda dejamos Peñas Cagadas; donde vemos dos escaladores, avanzar en su pared vertical.
Luego de un pequeño remonte, dejamos a la derecha el Cancho Pilar y afrontamos la segunda y última gran bajada que nos deja en el Arroyo del Recuenco (9,94km – 941m), punto mas bajo de la ruta. Un par de subidas y bajadas nos acerca a una finca por la izquierda (11km), con una pequeña alambrada.  

Dado que algunos integrantes no han visto La Raja, y solo estamos a menos de doscientos metros, no se les va a presentar mejor ocasión.
Esta hendidura, al igual que la anterior es otra tajada que le quitaron al terreno, para extraerle en esta ocasión, el preciado pórfido, que contenía en su interior. En este caso, la raja esta dividida en dos tramos, a los cuales se puede acceder. Siendo la segunda la más conocida, por ser lugar de práctica para escaladores noveles.

Retornamos al camino del gran sendero, vadeamos otra vez el Arroyo de Santillana y pasamos por la puerta de entrada a la finca Los Aljibes; que contiene un yacimiento visigodo (siglo VI-VII) y una cueva con pinturas rupestres de la Edad del Bronce.

Finalmente volvemos al Cordel de Prado Herrero, dando por terminada la excursión. Aunque hemos invertido seis horas y 20 minutos, lo cierto es que se puede realizar en el entorno de las cinco horas.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Archena, Balneario, Paseo Río Segura


Balneario de Archena, Iglesia del Corpus Christi, Ayuntamiento, iglesia San Juan Bautista, Paseo del Río Segura, Zona Deportiva.  



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 1 horas 45 minutos
Recorrido: 6,30 km
Dificultad: Nula
Desnivel: Subida: 93 metros / Bajada: 93 metros / Acumulado: 186 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 03-06-2014



Descripción:

Segundo paseo que inicio en el Balneario de Archena, en este caso por el casco urbano, para conocer sus edificios singulares, ayuntamiento e iglesias, además de andar el camino junto al Río Segura.
El Balneario de Archena es posiblemente uno de los que atesoran más historia, pues sus inicios se remontan al siglo V a.C. Los pobladores íberos asentados en Archena, fueron los primeros en usar las aguas termales.
Las termas se convirtieron en un lugar de paso obligado, en la ruta comercial hacia el interior de la península hasta Cástulo, capital de Turdetania. Los romanos descubrieron las aguas termales y las utilizaron con fines terapéuticos.
Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en los últimos años han sacado a la luz restos de lo que fue el Balneario en el siglo I d.C.  Entre los últimos descubrimientos destacamos el de la galería termal, donde se ha hallado lo que sería la entrada al antiguo balneario romano. Se encontraron también restos de columnas, capiteles, una teja completa incluso con el sello del alfarero y una inscripción que se hacen votos por la salud.

Salgo del Balneario de Archena en dirección Norte, por el camino que es copia del trazado del río. Dejado atrás la entrada al complejo termal, el cauce hace un giro a derecha y la carretera a la izquierda. Sigo la calzada que se dirige al Sur, rodeando el Cerro Ope y me adentro en el casco urbano.

Me dirijo en primer lugar a la iglesia de Corpus Christi –La Purísima (2,38km). Y desde ella prosigo más o menos con la misma dirección, hasta localizar el ayuntamiento (3,25km), situado en la calle Mayor.
El nombre de Archena aparece por primera vez en 1243, en un documento; en el cual el rey Fernando III de Castilla “El Santo” entrega la fortaleza y posesiones, a Rodrigo Lopez de Mendoza, capitán de su guardia

Desde el consistorio, dos pasos poco más abajo, me separan de la iglesia de San Juan Bautista (3,40km).
Situada en el lugar antes ocupado por una mezquita, mira a la vega del río Segura y preside el camino real, el único acceso a Archena desde Ceutí. Es una parroquia sin ostentación en su interior, que ha soportado todo tipo de avatares.
Se dedico a San Juan Bautista, porque Archena perteneció junto a Calasparra, a la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, erigiéndose en el siglo XVIII, bajo este dominio.

Visto este hermoso templo, giro a la izquierda en busca del Río, y pasando por la calle del Mirador del Segura, llego al puente de la carretera MU-522. Sin pasar bajo el, y girando a la derecha; accedo al paseo que discurre junto al lecho flubial.
Vicente Medina, poeta local cuando se refiere a esta población, afirma modestamente: -Mi pueblecico se encuentra; En un valle, entre cabezos. Su gracia son los verdores; y del río los espejos.

Apartado del bullicio, esta senda permite dejarse llevar por los pensamientos y relajarse, mientras se pasea.
Hasta ver la zona deportiva (5,14km) que despierta mis fibras y músculos –por lo menos a mi.
Recuperado el tono andarín, termino de rodear el campo de futbol y la piscina cubierta, reencontrándome con la carretera al balneario (5,55km).

La sigo a la diestra, andando la preciosa vía, que transcurre entre un cerro a la izquierda y el Río Segura a la derecha; finalizando en el estupendo recinto vacacional que es el Balneario de Archena.

Aunque no lo vi, aun cuando pase cerca, no quiero dejar de nombrar el Museo de Archena, situado en la Av. del Río Seguara, poco antes de la zona deportiva; merece pasar junto a el y si es posible entrar.

Inaugurado en el 2011, el conjunto esta dividido en cuatro módulos, y desde su zona acristalada se divisa el Cabezo del Tío Pío. Dispone de espacio de acogida, zona de servicios al visitante, sala de usos múltiples y sala para albergar exposiciones temporales.

jueves, 30 de noviembre de 2017

El Tiemblo, Castañar, Pozo de la Nieve, Alto del Mirlo


El Tiemblo, Valle de Iruelas, Área Recreativa El Regajo, Castañar del Tiemblo, Refugio Majalavilla, Arroyo Garganta de la Yedra, Fuente del Arroyo San Jurdón, Portacho del Pozo, Pozo de la Nieve, Alto del Mirlo, Cuesta del Enebro.



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 4 horas 16 minutos
Recorrido: 12,6 km
Dificultad: Alta
Desnivel: Subida: 764 metros / Bajada: 764 metros / Acumulado: 1.528 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 28-11-2017 con preferencia Otoño y primavera




Descripción:

La fecha manda, por tanto toca andar por zona de castaños y disfrutar del colorido otoñal. El lugar elegido es el castañar situado, al Suroeste de la Reserva Natural del Valle de Iruelas, dentro del T.M. de El Tiemblo. De la parte Sur del pueblo, parte la pista forestal con indicaciones al castañar, distante unos siete kilómetros.

Llegados al Área Recreativa El Regajo, en la Loma del Palincao, estacionamos los vehículos en la parte mas alta, para restar algunos metros del gran desnivel que tenemos por delante y hacemos las salutaciones, con mención aparte para Sol, pues por razones laborales, no participaba en una ruta desde antes del verano. 
Así que el grupo casi al completo -nueve de diez- iniciamos la marcha a las 10:10, encaminándonos en dirección Sur. Dejamos el espacio con mesas a la derecha y seguimos un senda alfombrada con las hojas de los castaños. Pasamos un puentecito sobre un regato y tras una ligera subida, encontramos el Refugio de Majalavilla (0:15h - 0,924km), la joya de los refugios, ya que esta todo su interior coloreado con bonitas pinturas. 

A pocos metros de este pintoresco abrigo, vemos un formidable ejemplar de pino resinero, y acto seguido estamos ante el “abuelo” el castaño más viejo del lugar.

El castaño (castanea sativa), pertenece a las fagaceas, principal familia vegetal de las regiones templadas del hemisferio Norte, que abarca de de 650 especies, entre las que se encuentra el haya y el roble.  
Es un árbol longevo, que alcanza varios cientos de años, con un alto porte que llega hasta los 25 metros y una copa amplia, densa y redondeada. El fruto se aloja en una cúpula o erizo, en principio verde y luego amarillento, con espinas largas; en la parte terminal de las ramas.
Cuando maduran, se abren sus cuatro valvas, liberando las castañas de su interior.  

Continuamos la marcha, vadeamos el Arroyo de la Garganta de la Yedra, por una pasarela y girando a derecha e izquierda, varias veces, vamos ganando altura. Al traspasar el Arroyo de San Jurdón (3,06km), esta la fuente del mismo nombre, donde hacemos una pequeña parada para reagruparnos y acometer los 150 metros de desnivel, que nos separan del Portacho del Pozo (4,23h).

Desde aquí un placentero paseo nos acerca a la construcción, que alberga el Pozo de la Nieve (1:35h - 4,88km) y el amplio Refugio anexo (ver foto del panel informativo).

Regresamos al camino principal y ha vencer unas cortas pero fuertes pendientes. Superadas estas, tenemos un reducido descanso, el cual aprovechamos para tomar el sustento.

Reanudada la marcha, proseguimos por la pista hasta el desvío (6,58km), en el que se deja la pista, para tomar el rastro (al menos yo, no lo catalogo como senda), que asciende a la cima del Alto del Mirlo (3h - 7km - 1.768m), cota máxima de la ruta, y convergencia de los T.M de El Barraco, Casillas y El Tiemblo. Las extraordinarias vistas que pensábamos disfrutar, se esfumaron con la niebla que se ha dejado caer en segundos.

Así que realizadas las pertinentes fotos, continuamos con rapidez la ruta ¡pues nos hemos quedado helados! Descendemos hacia el Este, a la pista / cortafuegos que divisamos más abajo. Una vez en ella, andamos por la loma de la Cuesta del Enebro, en la parte más occidental de la Sierra de Gredos.

Tornamos a entrar en la frondosidad del bosque, en principio de pinos y robles. Alcanzanda la zona de “La Pedriza” (9,53km), tomamos a la izquierda, y poco después giramos a la diestra (4h - 9,8km). Hemos alcanzado la franja de la Cruz del Tornero. Y es en este tramo, donde vemos varios puestos de caza encaramados en los árboles, que han sido abandonados tiempo atrás; pues las escaleras de acceso a ellos, se sostienen de milagro.

La senda se dirige al Arroyo de la Garganta, pero nosotros, nos desviamos a la diestra unos metros antes, para no pisar el trazado, realizado en la ida. Esta vía discurre a unos 80 metros, de la que marcha junto al arroyo y cuando menos lo esperamos, estamos de nuevo ante el, Refugio de Majalavilla (11,4km). 

Lo pasamos de largo como centellas, ya que parte del grupo de queda a comer y no llegan a tiempo. 
Siguiendo la dirección que traíamos, finalizamos en la pista de acceso; al inicio del área recreativa.

La decisión de haber dejado los vehículos en el aparcamiento superior, nos obliga ahora a remontar la pequeña pendiente. Una vez más se cumple la Ley de Murphy. 

lunes, 27 de noviembre de 2017

Navalagamella, Molinos del Río Perales


Navalagamella, Mirador del Hornillo, Cañada Real Leonesa Oriental, Río Perales, Molinos.   



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 2 horas
Recorrido: 6,5 km
Dificultad: Baja
Desnivel: Subida: 85 metros / Bajada: 85 metros / Acumulado: 170 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 



Descripción:

Otro corto, pero muy bonito paseo es el que nos lleva al Río Perales, donde quedan restos de molinos que aprovechaban la fuerza del agua, para sus menesteres. Para esto hay que desplazarse hasta Navalagamella, situada en el kilómetro 27,8 de la ctra M-510.

Se cree que se fundo entre los siglos XI y XII, durante la repoblación que motivo el rey Alfonso VI, en la Sierra de Guadarrama. El nombre compuesto por; Nava - Terreno llano y sin árboles, a veces pantanoso, situado generalmente entre montañas- y Gamella, la RAE tiene como segunda acepción -Artesa que sirve para dar de comer y beber a los animales, para fregar, lavar y otros usos- confirma su situación y principal actividad en su inicios.
En el libro de la montería de Alfonso XI, allá sobre 1350, aparece como Naua de la Gamella.
Navalagamella con su anejo, la aldea de Los Degollados, recibió el título de Villa el 19 de mayo de 1626.

Quedando eximida de la ciudad de Segovia, contando con una población de 843 habitantes.

Damos comienzo en la Iglesia de Nuestra Señora de la Estrella, cruzamos el pueblo hacia el Norte, para finalizar en una gran explanada (0,760km) con una antena como referencia, es el Mirador del Hondillo, donde se ubicaban las antiguas eras del pueblo.

Desde aquí seguimos el trazado de la Cañada Real Leonesa Oriental, hacia el Norte. Pasomos una barrera y nos introducimos en un bosque de encinas y monte bajo. Rebasamos el Arroyo del Molino del Hondillo (1,45km), dejando a la derecha un ramal –por el que regresaremos- y continuamos por la excelente pista hasta alcanzar la canalización del trasvase de, Picadas y San Juan, a Valmayor (2,44km). Donde nos holgamos contemplando la panorámica desde el Cerro de Barracala, el Prado del Chaparral y el Cerro de Valquemado.

Giramos otra vez a la diestra, y comenzamos a ver restos de los molinos harineros. La senda se estrecha y acompaña al río aguas abajo. Estamos sin duda en el tramo más bonito y se observa en las rocas, marcas que indican que estamos siguiendo la caz, por la que se desviaba el agua a los molinos.

Entre cantos de aves y el murmullo del agua, abordamos el molino mejor conservado (3,55km). Y observándolo, imaginamos como caería el agua al cubo de presión, saliendo por el saetín, haciendo mover la rueda hidráulica y el sonido de las muelas triturando el cereal.


Dejamos de soñar y proseguimos la senda, pasando otro molino y nos presentamos en un desvío, donde esta una casa (4,08km).

El río gira a la izquierda, hacia una explanada junto a la ctra M-510. Nosotros dejamos la casa a la izquierda y enfilamos una vereda junto al Arroyo del Molino del Hondillo, lindando una finca de ganado bravo ¡eso indican los letreros! retornando a la Cañada Real (4,96km).

Ya solo resta desandar el camino y finalizar el trayecto.