martes, 10 de octubre de 2017

Puerto de Guadarrama, Cordel de las Campanillas, Río Gudillos


Alto del León, PR-M30, Camino de los Lomitos, Cordel de las Campanillas, Arroyo del Cuervo, Camino del Agua, Nacimiento del Río Gudillos, Fuente de los Aserraderos, Cañada Real Leonesa, Cerca de Montosa, GR-88, Apeadero de Gudillos



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: horas  minutos
Recorrido:  km
Dificultad: Baja / Medio / Alta
Desnivel: Subida:  metros / Bajada:  metros / Acumulado:  metros
Recomendada: Todo el año
Realizada:

mis fotos  --  fotos J. Luís  -- fotos Paco



Descripción:

Con la fantasía de pasar por el primer camino que se abrió, en esta parte de la sierra, me encuentro en el Alto del León, en compañía de Paco y José Luís, los dos socios más cumplidores en la tarea de realizar la ruta semanal.

Desde el aparcamiento a 1.512 metros de altitud, nos vamos en dirección Este, junto a la ctra N-VI. Siguiendo el rastro de la Senda del Arcipreste, nos adentramos en el pinar, salimos de él por un portillo en la alambrada (074km) y cruzamos la calzada con la máxima precaución.

Conectamos con el Camino de los Lomitos y PR-M30, donde hay una especie de monumento que da la bienvenida. Tan solo serán trescientos metros, pues lo dejamos en el cruce con la VP Cordel de las Campanillas, justo debajo de la línea eléctrica.
La Vías Pecuarias, son los caminos utilizados por los ganaderos, desde la Edad Media, siglos V al XV <ciclo entre el fin del imperio romano, y los hechos del descubrimiento de América, la invención de la imprenta y el fin de la Guerra de los Cien Años. Separándose entre; Alta Edad Media, siglos V – XI y Baja Edad Media, los siglos XI – XV.
Posiblemente el nombre de la Vía Pecuaria, venga, porque el hoy Collado de la Sevillana, era conocido como Puerto de la Campanilla; por haber en la aldea de Tablada, entre otras tantas ventas la, Venta de la Campana que en los días con niebla muy espesa, hacía sonar su campana para orientar a los viajeros.

Caminando en dirección Norte bajo el tendido eléctrico, es difícil imaginar que transitamos, por el primer trazado que cruzo esta parte de la sierra, llamado Balat Humayd.
De origen árabe, fue utilizado por los ejércitos de Abd al-Rahman III y más tarde de Almanzor, siendo testimonio el nombre árabe “pico Gibraltar” con el que también se conoce a la cercana Peñota.
Posteriormente lo llamaron; Valatome, Valtome, Baratome y Valathome, hasta que en el s. XIV pasó a llamarse Tablada, por la cercana venta del mismo nombre.

Luego del pequeño repecho, el camino se aplana y llegamos al Collado de la Sevillana (1,73km – 1.498m) y cruce con el sendero GR-10, que recorre toda esta cadena de montes.
Este paso también lo utilizo en 1072, Alfonso VI para viajar entre Toledo y León. La Crónica General de España, se refiere a este espacio como; paso de Valathome en la Sierra del Dragón. Asimismo es nombrado en el Libro de la Montería, como el puerto de Tablada.
Muy transitado en los s. XV y XVI, era preferido por los comerciantes al Puerto de la Fuenfría, que era más directo pero también más complicado de atravesar. 

A sabiendas de la historia y con ganas de encontrar vestigios del antiguo camino, dejamos un ramal a la derecha, que se dirige al Collado del Arcipreste. Y entre querer y no ver, a excepción de pequeños tramos enlosados, en las que algunas grandes piedras, dejan entrever huellas de carros, llegamos al Arroyo del Cuervo y doscientos metros más pisamos el Camino del Agua (4,2km), que desde este punto, comparte pista.

Con la estupefacción, de no encontrar información de la historia del camino en todo el recorrido, llegamos en medio kilómetro al cruce con el GR-88 (4,74km), viendo las señales allí existentes y confirmando la omisión de cualquier testimonio referente a su pasado.
La labor de los investigadores ha conseguido localizar un tramo de 30 kilómetros, que comprende desde la estación de La Tablada, en el T.M. de Guadarrama a la localidad segoviana de Coca.

Desde el cruce situado en la zona conocida por los lugareños como, El Baldio, dejamos el trayecto del histórico camino, retrocedemos unos metros y nos dirigimos a la Fuente de los Aserraderos y nacimiento del Río Gudillos. La fuente si manaba agua, no así el brote en la tierra y en la lagunilla apenas quedaba un charco.

De aquí hasta el cruce con el ferrocarril, andaremos casi, por el trazado de la Cañada Real Leonesa, que comparte recorrido con el curso del río, sin gota de agua, si exceptuamos algunos puntos húmedos en su recorrido.

Durante este recorrido vemos a la diestra, un gran descampado con una extraña edificación, nos acercamos y José Luís se lleva una alegría al reconocer este lugar, por haber estado en sus correrías de juventud, se trata de la Cerca de Montosa,
Al parecer esta construcción se inicio en la década de los años 50, a propuesta de la O.S.E., o sea el Sindicato Vertical de los Trabajadores, única organización sindical autorizada hasta el 1976. La idea era crear una residencia de las “Hermandades del Trabajo”, asociación religiosa creada en 1947 y  que sigue existiendo a día de hoy.
La obra fue paralizada sin saber muy bien porque y actualmente es utilizada como almacén de paja, para  alimento de ganado. En el mundillo senderista era conocido como el Hospital de Gudillos.

Continuando con nuestro itinerario, nos reencontramos con el GR-88 (7,90km) y andamos por él, durante  el tramo más bajo de la ruta, que se mantiene casi un kilómetro.

Cruzamos las vías del tren por un puente, viendo a la derecha el apeadero de Gudillos y dos pasos más paramos (8,8km – 1.289m),  no tanto por descansar, pues el camino andado ha sido de lo más cómodo; sino por el hecho de comer algo. Estamos en una pequeña explanada y cruce de caminos, justo donde se inicia la subida que no cejara hasta el Alto del León.

Reiniciada la marcha, andamos un tramo de trescientos metros, muy pintoresco y paralelo al ffcc, el cual tenemos a 15 metros por debajo, desembocando en un camino, que seguimos a la izquierda.
Desde aquí hasta el Puerto de Guadarrama, andaremos por su vertiente Oeste y por encima del trazado de los tres túneles de la A-6, que la perforan.

Luego de caminar un kilómetro, nos ahorramos una revuelta tonta y atrochamos, conocedores de que no hay atajo sin trabajo. Reencontrándonos con el Camino del Agua (10,4km), por el que transitamos un kilómetro muy cómodo, tras el que nos vuelve a asaltar el espíritu intrépido.

Tomamos otra trocha y llegamos a un nuevo camino que dejamos inmediatamente, porque vemos la chimenea “respiradero” del túnel de la autovía, decidiendo acercarnos a él, pues siempre lo hemos visto desde la carretera y nos pica la curiosidad.


Así pues nos vamos directos hacia la enorme columna y cumplimos nuestro deseo pasando junto a esta grandísima torre. Ya solo nos queda alcanzar la última vereda, por la que retornamos al Alto del León, finiquitando esta facilona ruta.

martes, 3 de octubre de 2017

La Cabrera, GR-10, Valdemanco, Sierra de La Cabrera


La Cabrera, Iglesia de la Concepción, Convento de San Antonio, GR-10, Camino del Reconquillo, Valdemanco, PR-M13, Sierra de la Cabrera, Cancho Gordo, Pico de la Miel



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Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 5 horas 30 minutos
Recorrido: 13,8 km
Dificultad: Medio / Alta
Desnivel: Subida: 727 metros / Bajada: 727 metros 
Recomendada: Todo el año, con las debidas precauciones en días extremos
Realizada: 02-10-2017





Descripción:
A petición de Fernando, vuelvo a La Cabrera, para andar su sierra y el recorrido del GR-10, que me resta por andar, entre este pueblo y Valdemanco ¡aún a sabiendas de la gracia que les hace! Al grupo del GsTa, pero que le vamos hacer, son gajes del compañerismo.

Con una temperatura, algo más elevada de la que corresponde, a las fechas en que estamos; nos ponemos en marcha, desde el número 52 de la Av, de la Cabrera (09:20 – 1.035m). Vamos en dirección Oeste, por la c/. Carlos Ruiz, pasando por la Plaza de la Concordia, donde esta la Parroquia de la Inmaculada Concepción.
Situada en el centro urbano; se compone de una nave central, con un arco de piedra del siglo XVI, el presbiterio del siglo XVIII y la sacristía de la época de la posguerra. Así como una torre campanario. En su interior se encuentran las imágenes de la Purísima Concepción, que da nombre a la iglesia, además de las de San Antonio y San Lucas, este último patrón del municipio, cuyas fiestas se celebran en octubre. Está levantada íntegramente en granito de la zona, guardando semejanza con otras iglesias de La Sierra Norte.

A continuación cruzamos la Plaza de la Concepción, donde se ubica la Casa Consistorial.
La Cabrera durante la ocupación musulmana se situaba en la llamada “Tierra de Nadie” ó “Marca Media”, zonas que separaban los territorios cristianos de los islámicos, motivo por el que se la consideraba despoblada durante esa época.
No existen documentos que aporten datos concretos, pero se cree que fue durante la época de la Reconquista cuando se cite a La Cabrera como núcleo de población.

Desde la plaza, callejeamos hasta desembocar en la c/. Subida del Convento, por donde sale el GR-10 y nosotros por él. El camino esta hormigonado, estando jalonado por estaciones del calvario, que finaliza en el Convento de San Antonio (2,5km). A los pies del convento, el grupo se divide; atrochando unos para llegar a la puerta y los otros seguimos la calzada principal. Y mientras esperamos a que llegue el resto, nos hacemos unas fotos en unas rocas, acontecimiento que tengo que resaltar, pues J. Luís, consiguió subir y yo no <hay que saber hacer crecer la moral de la tropa>  

Una vez reagrupados, continuamos por el Camino del Reconquillo, tras las señales del gran sendero, remontando hasta los 2,7 kilómetros, momento en que se invierte el trazado. Seguidamente dejamos un ramal a derecha y llegamos al Collado de la Cabeza (2,95km). Desde aquí parte a izquierda, la vereita que se dirige al cerro de La Cabeza, donde todavía quedan los restos del Castro Areváco y la necrópolis de la Tumba del Moro.
Los arévacos o aravacos, fueron unos de los pueblos celtas, más fieros que poblaron el centro de la península Ibérica; entre las provincias de, Ávila y Logroño, desde los comienzos de nuestra era, hasta el siglo VII.  
Este emplazamiento, posiblemente fue reutilizado en época visigoda, lo que explicaría la existencia a los pies del Cerro, de la necrópolis de la Tumba del Moro.

Insuflados con la dosis de culturilla, reanudamos la marcha aterrizando en una bifurcación (3,55km – 1.120m), punto más bajo de la ruta. Continuamos a derecha, rodeando la sierra y guiados perfectamente por las marcas, blanco y rojo (aunque a veces también esta acompañada de una franja amarilla, que puede confundir). Con subidas y bajadas, nos presentamos en el cementerio de Valdemanco (5,65km – 1.159m), confluencia con el PR-M13, que desde aquí recorre toda la Sierra de la Cabrera, por su cara norte, y finaliza en el pueblo de La Cabrera.

Nos alejamos del GR-10, que se dirige al pueblo de Valdemanco y giramos a derecha, siguiendo ahora la señal, blanca y amarilla del PR.
Comenzamos el ascenso que nos llevara hasta Cancho Gordo, por un amplísimo camino, con varios trazos, persiguiendo las marcas, pasamos junto a un abandonado abrevadero <vestigios del paso de ganado, por estas vías> poco a poco ganamos altura, rodeando el cerro de la Torre de Valdemanco, pico mas oriental de la sierra.

Finalmente alcanzamos un pradera, por la que llaneamos, hasta el punto, en que dejamos por un tiempo el PR (6,19km – 1.340m).
Seguimos pues la senda de la derecha, que se enfila hacia los riscos, sumando altura hasta que nuevamente discurre por la ladera, paralelo al sendero principal, pero unos cincuenta metros más arriba.
Y llegamos a la segunda bifurcación (6,83km – 1.444m), que repetimos a derecha, para atacar sin piedad, la vertiente Noroeste, con tramos que supera el 30%, y alcanzar la planicie entre los dos picos (7,15km).
Pues ciertamente el Cancho Gordo, son dos picos, el que esta al Oeste de 1.561m., y el que esta al Este, que lo supera en dos metros, separados por una pequeña franja de tierra, a especie de collado.

Mi afán por hacer circular la ruta, es tal que trepamos por la izquierda y descendemos por la derecha. Alcanzado el vértice geodésico a 1.563 metros., nos tomamos un merecido descanso, aprovechando para comer y deleitarnos con el paisaje que divisamos.

Con la obligada precaución, descendemos del pico y giramos a izquierda rodeándolo. Dejamos a derecha el Cancho de la Cruz y bajamos por la serpenteante senda al Collado de Alfrecho, del cual parte hacia el Sur, una vía que lleva a las cercanías del convento.

Nosotros nos reencontramos con el PR-M13 y lo seguimos en dirección Este, dejando a derecha el, Cancho de la Bola, varios cerros más y la Peña del Águila <que vicio, el repetir los nombres>. Así mismo dejamos; El Pernoso, Las Agujas de las Pedrizas y el Cancho de los Brezos, antes de tocar la base del Pico de la Miel (10,4km). Nuevamente hay trepar, subimos por donde Dios nos da a entender y pisamos la cima a 1.392 metros. Un pequeño descanso, alguno del grupo que pica algo y los más, que solo ingerimos líquido. Sesión de fotos, escrutamos el horizonte reconociendo promontorios y pueblos, y bajamos a la base.

En vez de regresar a la senda del PR, en el lado Norte, decidimos <como me gusta el consenso> Dejarnos caer <si> digo bien, dejarnos caer por el derrotero, que se despeña por la vertiente Sur de la sierra, y bien que lo notamos en la temperatura, a medida que bajamos ¡ahora entiendo el porqué del nuevo trazado del PR-M13!

Casi no nos lo creemos, pero lo hemos conseguido y eso que Jorge ha bajado con un tobillo lesionado. Estamos en el camino que bordea el pueblo y aunque la idea era andar por él, para pisar el menos asfalto posible, la impaciencia de “alguien” por finalizar, hace que sigamos en dirección Sur y terminemos en la antigua carretera, antes de lo deseado.

Pues nada, bajo un sol que nos castiga más de lo esperado, retornamos al punto de partida, felicitándonos por la magnifica ruta y buscando la tasca más cercana para hidratarnos con una cerveza bien fría.

domingo, 1 de octubre de 2017

Manzanares, La Cruz de Mierlo (por las Laderas del Boalo)


Manzanares el Real, Camino a Mataelpino, Ermita de San Isidro, Collado de Valdehalcones, Cruz de Mierlo, PR-M16, Collado del Terrizo, Picos de la Higuera, Collado de Quebrantaherraduras, Collado del Campuzano



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Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 3 horas
Recorrido: 10,6 km
Dificultad: Medio 
Desnivel: Subida / Bajada: 502 metros 
Recomendada: Todo el año
Realizada: 08-03-2015

   

Descripción:
Tercera vez que voy a subir al Collado de Valdehalcones, eligiendo esta vez la vaguada situada entre las Canchas del Robledillo y la Torreta de los Porrones, para ascender a él.
Desde el aparcamiento situado en la entrada a La Pedriza, en la cota de los 925m., me dirijo en dirección Oeste, por la Colada de Manzanares a El Boalo o Camino de Manzanares a Mataelpino; trazado compartido por el GR-10 y el Camino de Santiago.

Tras subir una ligera pendiente, bajo hasta cruzar el Arroyo de Campuzano, entrando en el T.M. de la Mancomunidad de Municipios compuesta por; Cerceda, El Boalo y Mataelpino.
Ignorando vías y caminos a izquierda y derecha, me presento en el Área Recreativa y la Ermita de San Isidro (0:39h - 3,07km – 954m).
De fechas recientes, finales del siglo XX, fue construida por los vecinos de El Boalo, para honrar a San Isidro; patrón de agricultores y ganaderos, gremios a los que pertenecían la mayoría de los habitantes de esta zona.
Situada al pie de la significativa Peña Mediodía, por debajo de la Torreta de los Porrones y junto al área recreativa ecológica del mismo nombre. Esta realizada con mampostería del lugar, es el reflejo de la devoción que profesan los naturales de este pueblo, que finalmente lo adoptaron, como patrón de la localidad. Quienes celebran el 15 de mayo de cada año, una romería en honor al Santo, con la participación de vecinos y visitantes.

Desde aquí arrancan dos sendas para encaramarse al collado. En este caso, pasada la ermita y una pauperrima alambrada, giro a izquierda; de frente continua la senda de las cabras. Andando por las Laderas del Boalo, llego a la vertiente derecha de la vaguada, situada entre; las Canchas del Robledillo y el conjunto de la Peña del Mediodía y La Torreta de los Porrones.

Y girando a derecha, comienzo el ascenso que con dirección Norte, me lleva al Collado de Valdehálcones (1:36h – 5,06km – 1.341m), situado en el cruce de sendas que lo cruza, a pocos metros hacia la izquierda y junto al rastro que se dirige a la Sierra de los Porrones, esta la Cruz de Mierlo.
Este personaje, fue un pastor que vivió en La Pedriza, en paz y tranquilidad, solo con la preocupación de cuidar de su ganado. Sosiego que se rompió al verse involucrado en un suceso, cometido por Los Peseteros, un grupo de bandoleros, y para los interesados en saber la historia completa, aquí esta el enlace.

Desde el cruce, continuo con la misma dirección, traspaso otra alambrada <que esta caída> y regreso al T.M. de Manzanares el Real. Persiguiendo una senda que unas veces más y otras menos visible, me deja en PR-M16 (1:48h – 5,87km – 1.276m), senda que une Canto Cochino y el Alto de las Guarramillas, pasando por La Maliciosa.

Me dirijo a la pista forestal que esta a solo unos metros, dejando a la izquierda, entre los pinos la Fuente del Terrizo. Cruzo el camino y prosigo las señales del PR, que en sentido Sur / Sureste, se encarrila al Collado de Quebrantaherraduras, en la carretera de La Pedriza.

Paso por la cabecera del Arroyo de la Majada del Caco, dejo a la izquierda la Fuente del Berzosillo (7,12km), medio kilómetro más tarde llego al Collado del Terrizo (7,59km) y poco después la senda zigzaguea entre los Picos de la Higuera, donde hay una pequeña zona con mesas.

Ahora únicamente me queda descender el corto pero enrevesado tramo, para aterrizar en el Collado de Quebrantaherraduras (2,30h – 8,36km – 1.082m), haciendo una parada en el mirador, desde el cual y con ayuda del panel informativo, se identifican numerosos lugares y rocas pintorescas.

En el collado, el “PR” tuerce a izquierda, hacia Canto Cochino. Yo atravieso la carretera y tomo a la diestra, la vereda que con rumbo al Sur y en descenso, me devolverá al punto de partida.
Cruzo otra vez la carretera, ando un pequeño trozo pedregoso y me relajo un rato, mientras recorro la parte más cómoda de este sendero, hasta llegar al Collado del Campuzano (9,27km – 996m).

Punto de encuentro de la pista forestal que cruce anteriormente, con la carretera; que nuevamente vuelvo a cruzar. Recorriendo el tramo que resta, entre el Arroyo de Quebrantaherraduras y la calzada. Finalmente, paso la barrera colocada en la entrada del parque y concluyo la caminata.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Manzanares, Descubriendo La Pedriza


Manzanares el Real, La Pedriza, Canto Cochino, PR-M2, Arroyo de los Pollos, Arroyo de la Ventana, Callejón de las Abejas, Aguja del Sultán, Los Hermanitos, La Bota, Collado del Miradero, PR-M1, Las Milaneras, Los Tres Cestos, Cancho Centeno, Los Llanillos, Vereda de los Forestales, Collado Cabrón, Cancho de los Muertos.  




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Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 8 horas (realizable en 6)
Recorrido: 14,30 km
Dificultad: Alta
Desnivel: Subida: 1.006 metros / Bajada: 1.006 metros
Recomendada: Todo el año (con buen tiempo) y siempre que se valla bien equipado y GPS
Realizada: 25-09-2017
mis fotos -- fotos de J. Luis  -- fotos de Julián -- fotos de Paco


Descripción:
Hacer una ruta por La Pedriza, implica dificultad. Si asimismo es por La Pedriza Posterior, al esfuerzo habría que añadir dotes de orientación. Y si a lo anterior, sumamos que vamos a franquear una zona, sin senda conocida, tenemos un reto, en el cual sabemos a la hora que comenzamos, pero muy posiblemente no acertaremos con la de regreso. Y eso es precisamente lo que me ocurrió.

La Pedriza, es uno de los mayores conjuntos graníticos de Europa, con numerosos riscos, arroyos y praderas, por el que discurren infinitas sendas, siendo las más importantes y que están señalizadas el, GR-10, PR-M1, PR-M2, PR-M16 y PR-M18. Así como la, Senda Carboneros y Senda Maeso <ésta forma parte del PR-M1>.

El grupo compuesto por seis buenos andarines, inicia la marcha sobre las 09:40, desde Canto Cochino, teniendo como primera meta, La Aguja del Sultán, casi al final del Callejón de las Abejas.

Marchamos sobre el PR-M2, más conocido en este tramo, como La Autopista, no tanto por el suelo que pisamos, sino por la gran afluencia de personas que lo suelen transitar.
Acompañados del casi seco, Arroyo de la Majadilla, vamos ganando altura en dirección Norte.
Sobrepasado el desvío al Collado Cabrón, dejamos a derecha, el camino que lleva al, Refugio Giner. 

Vencemos una primera pendiente, hasta un mirador; desde el que se contempla perfectamente el peñasco de, El Pajarito. La vereda nos da un respiro y llaneando, dejamos un vivac, a la izquierda y unos metros más adelante, giramos a derecha (2,9km), para cruzar el Arroyo de los Pollos.

Esta vez no supone ninguna dificultad y no necesitamos utilizar la pequeña pasarela, que hay unos metros más arriba. A partir de aquí, ya se puede catalogar la subida, como “durilla”. Transcurre a poca distancia del arroyo y con las eses típicas para suavizar la pendiente. Hemos dejado a derecha el peñasco de, El Pájaro y Cancho Butrón. Al ver una gran piedra a la derecha de la senda, se une por la derecha, el Arroyo de la Ventana (3,52km).

Proseguimos con este, aguas arriba <lo de aguas, es un decir>, la cuesta se endurece aún más, rebasamos el ramal que lleva a Cuatro Caminos y trescientos metros más adelante, cruzamos el seco cauce del arroyo (11h - 4,2km – 1.482m). Y como afirma la frase <toda situación es susceptible de empeorar>, aquí la rubrico. Pues entramos en la,  travesía del Callejón de las Abejas.

La senda por la que hemos subido, desaparece y tenemos casi que trepar; para remontar la pendiente,
desértica y pedregosa, con rampas que alcanzan el 47%, hasta conseguir la bifurcación (4,67km – 1.652m), donde dejamos el “callejón”, en el que por cierto ¿no hemos visto una sola abeja? Lo de los nombres en ciertos lugares, daría para una tesis.

Un esfuerzo más y pisamos un colladito, a pocos metros de la base de La Aguja del Sultán (11:45h), donde nos tomamos el merecido descanso y la primera de las manducas.

Nuevamente en camino (12:15h), insistimos en la misma dirección, penetramos en zona boscosa y vamos girando hacia la izquierda. Pasamos a los pies de, Los Hermanitos (5,2km – 1.761m), dos altas rocas, que no pudimos contemplar, por el espeso pinar que lo rodea. Unos metros después, finalizamos el giro que veníamos haciendo y enfilamos al Oeste, en busca del sendero principal; a través del nutrido pinar, donde intentamos dejar huella de nuestros pasos, para futuros caminantes.

Luego de atravesar un kilómetro de zona boscosa, conservando la altitud, enlazamos con el sendero PR-M2 (13:14h – 5,99km). Lo seguimos a derecha unos trescientos metros y lo dejamos momentáneamente, para acercarnos a la roca conocida como ¡La Bota!, que ninguno conseguimos identificar; pues no fuimos capaces de ver; la bota de andar y menos, la bota de vino.

Desengañados, regresamos a la vía general y proseguimos subiendo, hasta arribar al Collado del Miradero o de Prado Poyo (14h – 6,88km – 1.882m), fotos, vista a todo nuestro alrededor y ¡segundo bocata!

Media hora más tarde, reanudamos la caminata para atacar, Las Milaneras, que pasamos por su lado oeste, consiguiendo llegar al pie de, Los Tres Cestos (15:15h – 6,62km).

Volcamos al otro lado de la cuerda y nos enfrentamos a la difícil bajada del, Cancho Centeno, con su rampa del 53%. Que con precaución y paciencia, logramos dejar atrás, casi una hora más tarde, al encontrar una bifurcación  (16:10h - 9,25km – 1.570m), poco antes del Collado de la Romera.

Vista la hora, decidimos no pasar más apuros y tomar a izquierda, la placida senderita que entronca (9,56km), con la Vereda de los Forestales, en la zona de Los LlanillosLa tomamos a derecha y llegamos al Collado Cabrón (17h - 11,7km – 1.304m).   

En este cruce de caminos, desesperados por finalizar la ruta <o mejor, lo digo en singular>, continuamos por la senda de enfrente, el antiguo trazado del PR-M1, pasando  a los pies de Peña Horcajo y el Cancho de los Muertos.

La historia que en este paraje se sustenta, trata en pocas palabras de una banda llamada, Los Peseteros. Estos secuestraron a una moza de buena familia y se resguardaron en estos riscos. En tanto esperan cobrar la recompensa, el jefe se ausenta de la guarida, dejando a varios compinches al cuidado de la chica. Pronto se despiertan los instintos depravados de estos y en la disputa, muere uno de ellos.
Cuando el líder regresa, se ve en la obligación de impartir justicia, para no perder autoridad. Ordena al autor que cargue con el muerto <nunca mejor dicho> y se trasladan a uno de los despeñaderos, para lanzar al vivo, una vez hay soltado la carga. Este que sabe lo que le espera, forcejea y resiste los envites del jefe, cayendo ambos y quedando la banda descabezada. Lo que aprovecha la zagala, para escaparse y extraviarse. Y para saber el final de la historia, pinchar en este enlace.

La bajada de kilómetro y medio, es vertiginosa y conectamos otra vez con el PR-M1 actual, en media hora (17:37h - 13,2km). Y desde aquí por la despejada vía, recorremos los quinientos metros que restan para dar por concluida la ruta. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Puerto de Navacerrada, Siete Picos, PR-M8 (Senda Herreros)


Puerto de Navacerrada, Pradera de Siete Picos, Siete Picos, Ventana del Diablo, Pico Majalasna, Pradera de Majalasna, Senda de los Alevines, Pradera de Navarrulaque, PR-M8, Senda Herreros o Pata de la Cabra, Rocas de Lain, Fuente de los Acebos, Arroyo Pradillo, Riscos de Cueva Lirón y Alto del Telégrafo.


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Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 6 horas
Recorrido: 13,7 km
Dificultad: Alta
Desnivel: Subida / Bajada: 735 metros
Recomendada: Con buen tiempo
Realizada: 19-09-2017


Descripción:
Se nota que nos hemos reincorporado, descansados y con ganas de superar la temporada anterior, pues tras la ruta exigente de la semana pasada, a Cueva Valiente; hoy vamos a realizar, los Siete Picos y regresar por; el PR-M8, Senda Herreros, o Senda de la Pata Cabra.

Partimos de los 1.821 metros, del puerto, siguiendo la pista asfaltada que lleva a la residencia militar, Los Cogorros. Dejamos el PR-M8, que gira a izquierda, rodeando la pista de esquí para principiantes y a la izquierda de la puerta de acceso al complejo, se inicia propiamente, la Senda Schmid.
Andamos unos metros por ella y en la primera bifurcación, la dejamos, continuando por el ramal de la izquierda <señalado con puntos rojos en los árboles> que nos lleva al extremo Oeste, de la Pradera de Siete Picos (2,32km), punto de encuentro con la Senda Herreros, por la que regresaremos.

Desde la dirección que traemos, giramos un poco a derecha y ascendemos con rumbo Oeste. Y cumpliendo el pacto con Paco, se pone a la cabeza José Luís, marcando el ritmo y persiguiendo el rastro de hitos y algunos puntos rojos, sobre los árboles. Pero la promesa dura poco ¡es que hay algunos componentes! Que parece que en las subidas se les active el turbo.

El caso es que subimos casi doscientos metros, en solo ochocientos de recorrido, para arribar a la cuerda de los picos, muy cerca del séptimo, el cual alcanzamos (1:16h – 3,45km - 2.138m). Trepamos hasta la cima, con su vértice geodésico, como corresponde al punto más alto de la zona y aguantando el frío viento, nos hacemos la foto de grupo, echamos un vistazo a la interminable panorámica;  -al Norte, el Valle de Valsaín -al Suroeste, el Valle de Navalmedio, Cercedilla y los Molinos -al Este, El Puerto de Navacerrada, La bola del Mundo y la Maliciosa -y al Oeste, el Puerto de la Fuenfría. Y bajamos echando leches, hasta creo recordar, que los “lentos” fueron los primeros.

Pasamos el sexto pico, apenas doscientos metros más adelante, y con otros tantos, llegamos al quinto. Que lo bordeamos por el lado madrileño, ya que el resto del conjunto; del dos al siete, se pasa por territorio segoviano.
Dejamos atrás el cuarto (4,34km) y llegamos al tercero (1:56h - 4,63km), con ganas de ver la Ventana del Diablo. Y no sólo la vemos ¡si no que pasamos por ella!

Cuatro pasos nos separan del segundo pico (4,96km), llegamos hasta su base, pero desechamos subir a las cimas <pues en realidad son dos montículos> separados unos metros.

Nuevamente en la ruta, comenzamos la bajada hacia el primer pico, en las proximidades de la Pradera de Majalasna. Pasamos una especie de collado, incorporándose por la derecha la Senda de los Alevines, con la que compartimos unos metros. La cual dejamos para encaminarnos al Pico Majalasna <primero de los siete picos y único con nombre propio>. Sin pérdida llegamos a su base y encontramos la manera de pisar su cima. Más fotos y contemplación de las vistas.

Descendemos y en la Pradera de Majalasna (2:49h - 6,3km), hacemos la parada para el tentempié, finalizado con el cafelito bien calentito, acompañado de “medicina y pastitas”, pues no todo va a ser andar.

Reiniciamos la marcha, cruzando la pradera, enfilamos el PR-M7 y Senda de los Alevines <olvidando ver la Fuente de Majalasna y el petroglifo del buitre, que están por aquí>, la vereda es muy llevadera, si exceptuamos algún pequeño tramo. Descendemos los 240 metros de desnivel, que nos separan de la carretera de la Republica, entre pinos, en los que vemos las marcas blanco y amarillo del PR. Viendo a poco más de la mitad del recorrido, una pequeña fuentecita a la derecha del sendero, que ¡oh! sorpresa, mana agua.

Ya en la Pradera de Navarrulaque (3:34h – 7,75km –1.660m), no queremos dejar de acercarnos al, Refugio del mismo nombre, sorprendiéndonos por encontrar su fuente ¡seca! pues a todos, es la primera vez que nos ocurre.

Retrocedemos al cruce de la ctra de la Republica; con la Senda Alevines <por la que bajamos>, a la izquierda. El GR-10 y Vereda de la Encinillas, que aparece por la derecha. Y entre ambas; arranca el PR-M8, Senda Herreros o Senda de la Pata Cabra.
El origen de este apodo, es desconocido, algunas creencias apuntan a que el nombre, se debe a los cabreros que en tiempos pasados, traían a pastar su ganado, por estos parajes. Lo cierto es que el trazado desde la Pradera de Siete Picos a la de Navarrulaque, se asemeja a una pata.

En el inicio hay un gran banco, con una leyenda en uno de sus respaldos, recordando a Enrique Herreros.
Personaje con una gran dimensión cultural, en la España del siglo pasado. Montañero <en primer lugar, por lo que nos atañe>, humorista, dibujante cartelista, periodista y cineasta. Esta ruta fue trazada por él, de ahí este simple monumento, dedicado por el círculo Aurrulaque.

Así que mentalizados del duro trayecto que nos espera, atacamos esta travesía, en principio por un amplio camino, que pronto adapta las dimensiones naturales, de una senda de montaña. Con pequeñas subidas y bajadas y con esporádicas vistas del Cóncavo de Siete Picos, conocido también como; Hoyo del Terradillo y Pozo de la Nieve.

En un kilómetro, tras una curva a izquierda, tenemos las Rocas de Laín Entralgo (4:00h – 9,15km).
Un mirador situado casi en el centro, del hueco de los Siete Picos. Que la agrupación Aurrulaque, perteneciente al Club de Senderismo de Peñalara, dedico a este personaje.
Dos pequeños bolos de granito, están grabados con; el año del homenaje, uno y el otro, parte de la carta que el intelectual escribió a Luis de Rosales, a propósito del Guadarrama. Y desde el banquito, se tiene una espectacular imagen de la vertical del hueco, así como de las rocas situadas abajo, que hacen de asiento natural. Sobre la lancha, esta el petroglifo de un dragón.

A medida que nos acercamos al centro de la curvatura, la senda se hace más estrecha, gana altura y entra en zona boscosa, aparecen los robles y pasamos junto a la Fuente de los Acebos, a la izquierda y unos esplendidos ejemplares de esta especie arbórea, a la derecha, muy cerca del Arroyo Pradillo (4:14h - 8,28km – 1.720m).
Reguero que junto al Arroyo de la Venta y el Arroyo del Regajo del Puerto, conforman el nacimiento del río Guadarrama. 

Y aquí se acaban las contemplaciones, comienza la dura realidad de esta sinuosa travesía por la vertiente sur de Siete Picos. Es sobre la zona de Los Riscos de Cueva Lirón, donde muestra su cara más abrupta y al mismo tiempo; más singular y bonita. Ascendiendo en constante zigzag, con exigentes y continuos repechos.
Cada metro es una aventura, en que hay que extremar la atención, para no perder de vista; los hitos y marcas del PR. Así como ayudándose de las manos, para superar ciertos tramos.
La Senda Herreros, no es recomendable sin experiencia y dotes de orientación, exigiendo un buen nivel físico. Helada o con nieve, la travesía puede resultar muy peligrosa, haciéndose necesario ir equipado con crampones y piolet.

Pero como no hay mal que cien años dure, lo más trabajoso acaba, cuando estamos bordeando el séptimo pico. Setenta metros más arriba de la Pimpolla Negra, donde volvemos a ver las cimas de; La Bola del Mundo y La Maliciosa. El nivel se relaja y la senda gira a izquierda, para recorrer la ladera Sureste del séptimo pico. Casi manteniendo el nivel, aunque con las lógicas subidas y bajadas, la senda se estrecha y tiene raíces, que hay que evitar, para no sufrir un percance, que nadie desea.  
Por fin la senda se allana y ensancha, cuando olemos la proximidad de la Pradera de Siete Picos, en la que aparecemos, en el punto mencionado anteriormente (5,34h - 11,6km - 1.950m).

Proseguimos por la parte Sur de esta explanada, persiguiendo las marcas del PR-M8, pasamos junto al roquedal, del Alto del Telégrafo, sobre el que vemos la silueta de la  Virgen de las Nieves.
Continuamos hasta la antena y tomamos la senda que parte a derecha, que baja rodeando la pista de esquí para principiantes. Sufriendo los últimos metros del PR-M8 <puedo decir que odiado por algunos, según clamores que me llegaban>. Estos metros finales son un pedregal, que no hace más que aumentar el cariño que me tenían, los murmuradores. Que gritan ¡al parecer no hemos tenido suficiente con la Pata Cabra! Pero lo hemos logrado, desembocamos en la calzada asfaltada y nos vamos derechos a por la fresca cerveza, que calme la sed y apague los resquemores. 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Puerto de Guadarrama, Cueva Valiente, Cabeza Lijar, GR-10


Alto del León, GR-10, Arroyo de la Gasca, Sierra de Malagón, Cueva Valiente, Collado del Hornillo, Collado de la Mina, GR-10, Cabeza Lijar, Cerro Piñonero o de la Gamonosa. 



M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 5 horas 40 minutos
Recorrido: 16,4 km
Dificultad: Alta
Desnivel: Subida: 896 metros / Bajada: 890 metros
Recomendada: Todo el año, con la debida precaución en días muy soleados en verano y los nevados en invierno.
Realizada: 12-09-2017


Descripción:
Resuelto a subir a Cueva Valiente, una referencia del montañismo, nos presentamos cinco componentes del grupo senderista, entre los que se encuentra Fernando, después de su larga ausencia debido a su preparación, para unas oposiciones, en las que le deseamos suerte.

Iniciamos el recorrido en el puerto de montaña del Alto del León, a 1.510 metros. La mañana es más fría de lo esperado y a la mayoría nos ha cogido cortos de ropa, así que estamos locos por empezar, para entrar en calor y librarnos del viento invernal que sopla.

Marchamos hacia el Sur, por el Camino de Peguerinos; por donde pasa el GR-10 y la senda local, a los Álamos Blancos y también linde entre las provincias de Madrid y Segovia.
Las cruces que se ven, pertenecen a un antiguo calvario, que recorría unos dos kilómetros de pista.

Llegados a la primera bifurcación (1,65km) y superado el paso canadiense; continuamos por la senda de la derecha, cruzamos una alambrada y penetramos en el bosque de pinos silvestres. Refugiados ya del gélido viento, vamos descendiendo, mientras contamos nuestras vivencias veraniegas.

Cruzamos el lecho del Arroyo de la Gasca (2,27km), sin gota de agua y deambulamos por la zona de Los Talleres, con algún repecho. El trazado que estamos haciendo, deja muchos desvíos en todos los sentidos <es una zona con infinidad de pistas o caminos, lo que hace que tengamos que consultar el GPS, para confirmar la ruta en los puntos más dudosos.

Tras diversos quiebros, enlazamos con la Cañada Real Leonesa (3,49km), por la que marchamos poco más de 500 metros. Hemos avanzado por; pistas, caminos, sendas, veredas y atajos, como los 90 metros a campo a través, que hacemos, por no llegar al vértice donde se unen las dos vías y que conecta con el Camino de la Peña del Águila (4,24km). Por el que andamos unos trescientos metros, con rumbo Norte, entrando en la zona de Aguas Vertientes.
Esta demarcación es monte público, que unido al de, La Garganta del Río Moros, albergan los mejores ejemplares de pino silvestre, imagen emblemática del municipio de El Espinar. Los beneficios económicos de estos dos pinares llegaron al punto de servir de base para la hipoteca que permitiría comprar la separación del Concejo respecto a la ciudad de Segovia, obteniendo así El Espinar el privilegio de Villa en 1626.

Nuevamente giramos al Oeste, hollamos el Arroyo Mayor, igualmente seco y en el próximo cruce con el Camino del Ingeniero y GR-88 (4,95km – 1.356m), se encuentra la posición más baja de la ruta. Insistiendo en el sentido de la marcha, continuamos a izquierda, por otra senda que busca el Arroyo Secal, que haciendo honor a su nombre, tampoco lleva agua. Aunque también podría llamarse arroyo piedrero ¡pues piedras si que tiene! 
Estamos rodeando el cerro Cabeza de Buey, subiendo por una torrentera <única superficie que nos quedaba por pisar>.
Venciendo pendientes de hasta el 25%, dejamos el T.M. de San Rafael y entramos en el de Peguerinos, provincia de Ávila. Superada la empinada calzada, arribamos a una especie de pradera, en las postrimerías de la Sierra de Malagón.

Desde aquí casi llaneando, por una pequeña senda llegamos a la “Cueva”. Situada hacia el Oeste, a 300 metros en línea recta del vértice geodésico, y unos 100 metros por debajo de la explanada.
Sobre la existencia de esta cueva, hay diversas opiniones; unas las definen como hecho natural y otros creen que es obra de excavaciones, ya que estas rocas no son propensas a erosiones.

Desandamos unos metros y siguiendo el rastro nos desviamos a derecha, superando la última subida con rampas de hasta el 42%, menos mal que como antes he dicho, es un tramo corto. Así que prontamente vemos el cilindro de hormigón, que remata el roquedal de Cueva Valiente (2:52h - 7,85km – 1.903m).
Este cerro es la parte más al Norte de la Sierra de Malagón. Parece ser que en tiempos pasados <y yo diría que presentes> subir a la cueva era una prueba de valor, y el cerro se llamaba prueba valientes, como se aprecia en el mapa de 1849, adjuntado en las fotos.

Fascinados por la panorámica, fotografiamos en todas direcciones, las interminables vistas. Y como el aire sigue siendo extremadamente frío, elegimos recostarnos en la fachada del refugio, para comer y descansar.
Pues he aquí que estando en estos menesteres apareció un hombre, que resulto ser lugareño de, El Espinar ¡a quién alguien del grupo! se le ocurrió preguntarle por algo situado en los alrededores. Pero eso es otra historia, que tal vez cuente en otro momento.

Reconfortados enfilamos la bajada a un colladito (1.824m), salvamos otra pequeña subida a un cerrete (8,43km – 1.872m), donde quedan restos de trincheras y parapetos, y desde este otero nos descolgamos 200 metros para aterrizar en el Collado del Hornillo (4:14h – 10km - 1.637m), en la carretera de Peguerinos.

Cómodamente por esta pista, vencemos la pendiente que nos separa del Collado de la Cierva o de la Mina (4:25h – 11,2km – 1.709m) y una vez reagrupados, superamos la subida por el GR-10, a Cabeza Lijar (4:40h – 11,9km – 1.823m), donde confluyen los límites de; Ávila, Madrid y Segovia. 
Otra sesión de fotos y en marcha. Dejamos Ávila y el territorio de Peguerinos y pasamos a transitar entre Madrid y Segovia. Bajando por el GR-10, que salta alternativamente entre los municipios de; Guadarrama y San Rafael.

En el Collado de la Gasca (13,2km – 1.601m), volvemos a pisar la pista unos metros, y encaramos la última subida del tramo de regreso, al Cerro Piñonero o de la Gamonosa (5:10h - 13,7km – 1.649m), acercándonos a su lado Este, para ver un refugio y nido de ametralladora de la Guerra Civil.

Desde aquí, el descenso es muy llevadero, por senda en su mayoría cómoda. Pasamos junto al árbol de los abrazos <un pino con extrañas ramificaciones>, y retornamos a la primera bifurcación, junto a la pista (14,6km). Ya solo nos queda desandar el camino hasta el Puerto de Guadarrama y concluir la exigente, pero estupenda ruta.

sábado, 9 de septiembre de 2017

San Martín de Valdeiglesias, GR-10, Arroyo Tórtolas


San Martín de Valdeiglesias, Castillo de la Coracera, Camino de los Vallejos, Camino del Molino Quemado, Cerrillo del Tío Gitano, Camino de la Zobilla, Arroyo Tórtolas, Camino de la Aliseda


M A P A      T R A C K      FOTOS      WIKILOC

Tipo de Ruta: Circular
Tiempo estimado: 2 horas 35 minutos
Recorrido: 12,4 km
Dificultad: Baja / Medio
Desnivel: Subida: 287 metros / Bajada: 287 metros
Recomendada: Todo el año
Realizada: 07-09-2017


Descripción:

Regreso a San Martín de Valdeiglesias, después de 21 años, para realizar la última etapa del GR-10, en su recorrido por la provincia de Madrid. El tramo en sí, del sendero de gran recorrido; es corto, como la mayoría de los itinerarios, que me he trazado; consecuencia de hacerlos circulares <no obstante, incluiré en el blog, el trayecto completo por la Comunidad de Madrid, en tramos lineales>.
No podía haber elegido mejor día, pues están en fiestas. Al regreso me daré un paseo, para ver el ambiente, ahora me centro a lo que he venido. Arranco en la c/. Carretera de Ávila, sobre los 670 metros de altitud <pues el magnifico aparcamiento, al pie de la magnifica Plaza de Toros, que pensaba utilizar, esta ocupado por las atracciones>.
Dejo a la derecha el coso taurino y enfilo dirección Norte, por la c/. San Carlos, Travesera San Carlos y Cuesta del Castillo, para ver el Castillo de la Coracera.
Fortaleza del siglo XV, que mando hacer Don Álvaro de Luna, predilecto del rey Juan II, padre de Isabel la Católica.         La estampa que hoy se ve, es consecuencia de varias rehabilitaciones.
El valido Álvaro, que llego a tener más de 20.000 hombres de armas, sostuvo un pulso con los monjes del Monasterio de Santa María, en Pelayos de la Presa <dueños de todas las tierras, de la comarca>.
El personaje más poderoso de aquellos tiempos, decidió levantar este castillo en 1434 y para ello compro, toda la deuda que los campesinos, debían al clero. Cuya suma ascendían a 30.000 maravedíes, por tributos no pagados.                                     
El recinto es de planta cuadrada, destacando la torre del homenaje y otra que hace la función de atalaya.
Reanudo la marcha, atravesando un parque, por la c/. San Martín, que mas adelante es c/. Camino de la Aliseda, hasta una bifurcación; la izquierda, es la continuación de la calle, que finaliza en el Camino del mismo nombre <era el trazado antiguo del GR, y será por donde haré el regreso>.
Continuo, por tanto de frente, por el Camino de los Vallejos, que poco después pasa a llamarse, Camino del Molino Quemado. Las marcas del GR, son visibles y después de cada posible desvío, se ve la señal, confirmando que es la vía correcta.
Que San Martín es tierra de vinos, lo atestigua sus campos repletos de vides. A medida que se gana altura, se ven a la izquierda los cerros de; Guisando y el Portacho de los Ballesteros, en el Cordal de Pedro Duermes, que forma parte de las estribaciones de la Sierra de Gredos.
Aunque los dos caminos se reencuentran en la provincia de Ávila, me gusta más este nuevo trazado y sobre todo, porque el paso del Arroyo Tórtolas, esta asegurado por la pasarela existente en éste. Así que felicito el trabajo de pintado, a los voluntarios <que como yo, he realizado en otras sendas>, han participado en esta. Supervisado por mi amigo Fernando, el cual ha consumado un excelente trabajo de rectificación y señalización de senderos, como técnico de la Federación Madrileña de Montañismo.
Sin darme cuenta he ganado la máxima altura de la ruta (0:38h – 2,76km – 774m). Un mirador de las estribaciones de la Sierra de Gredos. El descenso, tiene dos pequeñas pendientes, la segunda en la zona conocida como, Cerrillo del Tío Gitano, desde el cual comienza la tercera y definitiva bajada <suave> pero mantenida, hasta aterrizar en el riachuelo.
Tras una hora de marcha, encuentro un cruce (4,74km), donde la senda gira al Oeste, prosiguiendo ahora por el Camino de la Zobilla, por el que acaba su descenso en el Arroyo Tórtolas (1:14h - 6,09km – 591m), límite provincial y punto más bajo de la ruta.
Atravesado el cauce seco, ando un kilómetro en la provincia de Ávila, girando de Oeste a Suroeste. Se deja un primer desvío a derecha y en la siguiente derivación; el gran sendero continua de frente, mientras yo sigo la vereda que busca la proximidad a la corriente, hasta la confluencia con el Camino de la Aliseda, el cual tomo a la izquierda.
Vuelvo a cruzar el lecho del arroyo, sin problema al no tener agua, pero este paso hay que descartarlo, en época de lluvias o crecidas del Embalse de San Juan, al no haber nada que ayude a franquearlo.
A pocos metros de haber pasado el arroyo, hay un cruce de caminos; la izquierda, lleva al camino por el que baje. De frente es una variante que hace un rodeo. Lo mejor es continuar a derecha, para regresar a San Martín de Valdeiglesias.
El camino apunta en dirección Sureste, y todavía pueden verse, las marcas del antiguo trazado del GR. Ignorando derivaciones a ambos lados remonto la primera parte de pendiente, en poco menos de media hora.
Sobre un trazado sinuoso, me doy un descanso con una pequeña bajada y atravieso el camino conocido como, Carril del Rey. Encaro la última subida y alcanzo la máxima altura del regreso, sobre los 10km y algo más de las dos horas de trayecto.
Ya solo me queda dejarme caer hasta entrar en San Martín y paseando por sus calles en fiestas, finalizar la ruta.